Cultura
- Japón ha absorbido muchas ideas de otros países durante el transcurso de su historia, entre las que se incluye la tecnología, las costumbres y algunas formas de expresión cultural, y ha elaborado una cultura única a la vez que incorporaba esas manifestaciones importadas de afuera.
Cultura Tradicional:
Entre las artes escénicas tradicionales que aún siguen representándose con mucho éxito en Japón se encuentran el kabuki, el noh, los kyogen y el bunraku.
El kabuki es una forma de teatro clásico que se desarrollo a principios del siglo XVII. Se caracteriza por el ritmo de las frases declamadas por los actores, por la extravagancia del vestuario, por un maquillaje muy llamativo (kumadori), y por el uso de artilugios mecánicos para lograr efectos especiales sobre el escenario. El maquillaje acentúa la personalidad y el humor de los personajes. La mayor parte de las obras se inspiran en los temas medievales o del periodo Edo, y todos los papeles están reservados para os hombres.
El noh es la forma más antigua de teatro musical japonés. El argumento no se conoce tan solo a través del diálogo, sino también por medio del utai (canciones), del hayashi (acompañamiento musical) y de la danza. Otra de sus características es que el actor principal, ataviado con un vestido muy vistoso de seda bordada, normalmente lleva puesta una máscara de madera lacada. Las máscaras representan a personajes como, por ejemplo, un anciano, una mujer joven o anciana, una figura divina, un fantasma y un joven.
Los kyogen son un tipo de teatro cómico clásico que se representa con movimientos y textos muy estilizados. Se presenta entre las representaciones de noh, aunque actualmente a veces se presenta de forma independiente.
El bunraku se hizo popular a finales del siglo XVI, es una clase de teatro de títeres que se representa acompañado de canciones narrativas y música que se toca en el shamisen (un instrumento de tres cuerdas). El bunraku es tenido como una de las formas más refinadas de teatro de títeres en el mundo.
Otras manifestaciones de arte tradicional como la ceremonia del té y el ikebana, siguen existiendo como parte de la vida cotidiana. La ceremonia del té (sado o chado) es un método sumamente ritualizado de servir el té verde. Pero el sado es algo más que un mero ritual de preparar y servir el té: es un arte total y profundo que requiere amplios conocimientos y una sensibilidad delicada.
El arreglo floral japonés (ikebana), que ha evolucionado en Japón a lo largo de siete siglos, tiene su origen en las primeras ofrendas florales budistas. Este arte se distingue por el mero uso decorativo de las flores, por el exquisito cuidado que se tiene a la hora de elegir todos y cada uno de los elementos que integran cada trabajo, entre los que se incluyen las plantas utilizadas, el recipiente en que se coloca cada una de las ramas y de las flores, además de la forma de relacionarse que tienen las ramas con el recipiente y el espacio de alrededor.
Cultura Moderna:
La música clásica fue introducida en Japón desde occidente y cuenta con muchos seguidores. De Japón también han surgido muchos directores de orquesta, pianistas y violinistas que actúan por todo el mundo.
Desde que Kurosawa Akira obtuviera el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia en 1951, el cine japonés ha sido centro de atención de todo el mundo, y las obras de grandes directores como Mizoguchi Kenji y Ozu Yasujiro han sido muy aclamadas. Más recientemente Kitano Takeshi fue galardonado con el León de Oro del Festival de Cine de Venecia por HANA-BI, y el premio al mejor director del festival en 2003 con Zatoichi.
Las anime japonesas (películas de dibujos animados), que han divertido a los niños japoneses desde los años 60, en la actualidad se exportan a todo el mundo y las series como Astro Boy, Doraemon, Sailor Moon y Dragonball Z son las favoritas de los niños de todo el mundo. Entre tanto, el Viaje de Chihiro, del director Mizayaki Hayao obtuvo el Oscar a la mejor película de dibujos animados en el 2003.
En la literatura, entre los ganadores del premio Nobel se encuentran Kawabata Yasunari y Oe Kenzaburo, mientras que las obras de autores mas recientes como Murakami Haruki y Yoshimoto Banana gozan de bastante popularidad entre los jóvenes lectores japoneses y han sido traducidas a muchos idiomas.

